FULHAM 1 - 3 West Ham

Regalo de Navidad para la afición

West Ham: Green, Ben Haim, Tomkins, Upson, Gabbidon, Sears, Parker, Kovac, Stanislas, Piquionne (Nouble 89), Cole

GOLES: 1 - 0 Hughes (min.11); 1 - 1 Cole (min.37); 1 - 2 Piquionne (min.45); 1 - 3 Cole (min.73)

Extraño partido el que abría la jornada del mítico Boxing Day. Los partidos en esta fecha tienen algo especial que los caracteriza y parece ser que al West Ham se le dan bien.

Avram Grant volvió a recomponer al equipo y colocó un nuevo (otro más) once inicial con varios cambios respecto al partido en Ewood Park. La novedad más significativa fue el joven Sears, que fue repescado esta semana del Scunthorpe, donde estaba jugando como cedido. También sorprendía su posición en el campo, en la banda derecha, pero tras el partido del canterano pegado a la línea de cal, puede que Grant haya descubierto su sitio. Freddie ha realizado un buen partido. Sin grandes alardes, pero ha creado ciertas expectativas entre el aficionado de a pie, que ha podido ver que con un poco de confianza y continuidad puede ser importante para lo que resta de temporada.

También ha sido extraño no ver a Obinna de titular. El nigeriano venía siendo una parte importante del equipo pero el técnico decidió no alinearlo y poner a Cole en su lugar. Acertó.
En lo que al partido respecta, el Fulham barrió al West Ham prácticamente desde el inicio. Los visitantes tuvieron un par de ocasiones, no muy claras al principio pero a partir de ahí solo existieron los locales.
Los de Mark Hughes pusieron el juego, la intensidad y la presión y el West Ham no sabía cómo salir de la encerrona. Tanto es así, que en el minuto 11, Aaron Hughes adelantó a los Whites de un cabezazo colocado desde el área pequeña. Pintaban mal las cosas.

El gol local vino precedido de un córner que Green despejó como pudo y que no resultó efectivo pues el balón cayó a los pies de Murphy, que disparó a puerta. Su disparo fue bloqueado por Gabbidon y la mala suerte hizo que cayera a los pies de Davies. Este centró el balón y Hughes libre de marca remató a placer. El despeje descolocó a la defensa del West Ham que permitió al 18 del Fulham cabecear a gol sin oposición. Error grave y la cosa pintaba mal.

No parecía mejorar el West Ham a pesar de ir perdiendo y el Fulham siguió apretando pero sin suerte. Johnson y Gera no tuvieron su día y difícil fue verles rematar entre los tres palos con algo de peligro. Ese fue el problema del Fulham, que acabaría pagando la falta de pegada.

Como digo, el Fulham era dueño y señor del encuentro y el West Ham se defendía como podía hasta que en el minuto 37 un inocente centro de Sears fue desviado por Etuhu a los pies de Cole, que de primeras cruzó el balón a Schwarzer. ¡Gol!. El nigeriano del Fulham devolvía el favor a los hammers. Clara injusticia por lo visto en los minutos anteriores pero locura en la grada donde se situaba la afición visitante que no esperaba un gol tal y como estaban yendo las cosas.

Fue entonces cuando el West Ham comenzó a desperezarse y en el minuto 45, justo antes del pitido del árbitro, un pase de Piquionne deja solo a Cole ante Schwarzer pero el espigado delantero inglés no acierta a rematar y el portero local despejó la pelota a fuera de banda. A renglón seguido, un centro medido de Parker, tras varios pases con Stanislas en la banda izquierda, cae perfecto para la entrada de Piquionne, que libre de marca fusila a Schwarzer sin dejar botar la pelota. Increíble. El West Ham se iba ir al descanso ganando tras un mala primera parte en la que solo existió un equipo, el Fulham.

El West Ham de la segunda parte fue otro. Mejoró la seguridad defensiva y jugó a lo que debía jugar, a esperar que el Fulham desguarneciese su retaguardia para cogerle con alguna rápida contra.
Con todo y con eso, el Fulham dispuso de ocasiones pero se esperaba más empuje de los locales, cuya mejor ocasión fue solventada por Green tras quedarse solo Johnson ante él. El delantero de los Whites no colocó la pelota y la estrelló en el pecho del portero del West Ham.

Los visitantes tuvieron también alguna ocasión clara, como la de Sears tras un pase de tacón de Cole. El joven del West Ham dribló bien en poco espacio pero su tiro con la zurda no cogió puerta por muy poco.
El partido seguía consumiendo minutos y el Fulham no daba una clara sensación de peligro y en el minuto 73, un balón largo de Gabbidon buscó a Piquionne que no logró a cabecear la pelota, pero sí lo hizo Hughes, que la dejó a los pies de Cole. Este no desaprovechó la ocasión y volvió a cruzársela a Schwarzer, esta vez con la pierna izquierda. Uno a tres y todo parecía visto para sentencia.

El partido no daba para más. El Fulham estaba agotado tras una buena primera parte y no se veía con fuerzas para alcanzar al West Ham en el marcador y los visitantes trataban de mantener la renta y así pasó el resto del partido hasta que Mark Hasley decretó el final del choque, provocando, con su silbido, el estallido de alegría de toda la afición del West Ham.

Eran muy necesarios estos tres puntos. Sin ir más lejos, en una carta enviada por Scott Parker a los seguidores del club, el jugador se refería a este partido como el más importante de los últimos 20 años.
No cabe duda que una victoria es para celebrarla pero si hoy nos hubiésemos encontrado con un Fulham con pegada el resultado podría haber sido desastroso. El 65,1% de posesión de los locales dice mucho del partido y también sus 16 tiros (5 a puerta) por los 9 (4 a puerta) del West Ham. A pesar de ello, la victoria es nuestra y esperemos que sirva como revulsivo para los próximos partidos, tal y como sucedió con aquel Portsmouth 1; West Ham 4 del Boxing Day de 2008.

En dos días el Everton visita Boleyn Ground y no debe escaparse ni un punto.


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