West Ham 2 - 0 WOLVES

Año nuevo, ¿vida nueva?
WEST HAM: Green, Ben Haim, Tomkins, Upson, Gabbidon, Sears, Kovac, Parker, Stanislas (Noble 70), Piquionne, Cole.

GOLES: 1 – 0 Zubar p.p. (min.51); 2 – 0 Sears (min. 79)

Ayer, en el partido que abría el año para el West Ham, la victoria se antojaba imprescindible para lograr el objetivo de la permanencia y, con algún susto que otro, se consiguió.
El ambiente en Boleyn Ground era diferente nada más empezar el partido. La afición estaba más callada de lo normal. Los nervios de pensar que una derrota dejaba al equipo más que tocado no permitían cantar y alentar a los jugadores.
Avram Grant volvió a cambiar a cuatro jugadores con respecto al último partido y apostó por los mismos que consiguieron la victoria en Craven Cottage.
La primera parte fue un estudio continuo de un equipo a otro. Ninguno de los dos se lanzó al ataque de manera deliberada y trataban de nadar y guardar la ropa. Es obvio que alguna ocasión hubo, acercamientos que tampoco hicieron emplearse a fondo a los porteros. Los visitantes enseñaban los dientes en los saques de esquina, ya que dispuso de diez lanzamientos de este tipo y los locales se acercaban con alguna contra no terminada.
Así se llegó al descanso y tras él, el cambio.
Los de Mick McCarthy salieron en tromba y dispusieron de claras ocasiones durante los cinco primeros minutos. Los Wolves tenían al West Ham totalmente acorralado y prácticamente en su área. Se temía lo peor, pero no fue así.
Al poco de acabar el asedio, un balón largo corrido por Piquionne por la banda derecha es centrado al área por el 30 del West Ham. La pelota le queda franca y fácil a Cole que solo tiene que poner la bota fuerte, pero no lo hace, falla y ese fallo hace que la pelota rebote en Zubar, que viene en carrera y, sin querer, la meta dentro de su propia portería. Cole sonreía pero el fallo del delantero inglés fue calamitoso.
El West Ham se ponía por delante y todo se veía con otra cara. La afición volvió a ser la de los partidos importantes. Animó sin descanso a los suyos y el partido empezaba a ponerse divertido tras el tostón de la primera parte.
El West Ham no se conformó, no se cerró atrás y buscó el segundo con lo que los Wolves tuvieron alguna ocasión clara. Sin ir más lejos la de Ebanks-Blake, que tras un centro medido estrelló la pelota contra el larguero con asombrosa vehemencia. Otra clara fue otro, como no, corner en el que la pelota rebotó en Cole y gracias a una rápida reacción de Green no se coló dentro de la portería hammer.
El Wolverhampton perdonó y se cumplió el tópico futbolístico que dice que “quien perdona acaba pagando”. En el minuto 79 y tras una internada de Ben Haim por la banda derecha (funcionaron Beh Haim y Gabbidon, sobretodo el israelí), la pelota le cae a Sears, que ansiaba su momento de gloria.
Es el segundo gol del joven Freddie, seguidor del club desde pequeño, con el West Ham desde que debutó y seguro que no es el último. Este año puede ser el suyo, el de su confirmación como parte importante del primer equipo. Ojalá.
Celebró el gol con rabia. Sabia el significado de ese tanto, sabía que con él, el partido se cerraba y que así el West Ham tomaba aire para afrontar el resto de la temporada. Lo celebró como si estuviese en la grada, como un hincha (que lo es) más.
El partido acabó ahí. Los Wolves se dieron por vencidos y el West Ham tampoco quiso más, por lo que el resto de minutos de poco sirvieron.
El partido sirvió, además, para volver a ver en el terreno de juego a Mark Noble, que regresó tras su operación de apendicitis.
En definitiva, resultado muy bueno para los intereses del West Ham. Los tres puntos permiten salir de la zona de descenso por primera vez en la temporada, algo que ayudará a la moral de los jugadores, aunque sea teniendo uno o dos partidos más que algunos equipos, pero ver al equipo fuera de la zona sombreada con rojo de la clasificación es un alivio, visto lo visto.
Resumen del partido.


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