El año de Ravel

Imagen: talksport.com
Ravel Morrison llegó al West Ham hace una temporada y media. Con mala fama, con el estigma de ser un gran jugador condenado a no “explotar” al máximo nivel por su vida extradeportiva. Entonces todavía era Morrison. Así lo decía la camiseta que portó el 17 de marzo de 2012, cuando debutó con el West Ham en Elland Road. Con el 23 a la espalda.

Ahora las cosas han cambiado. O eso parece. Para empezar ya no es Morrison. Ahora es Ravel y así lo dice su camiseta. Tampoco el número es el mismo ya que ahora luce el número 15. Y, por supuesto, tampoco es el mismo jugador que Ferguson tuvo que “quitarse de encima” porque consideraba que no daba para más. Entonces su cabeza estaba a otros menesteres y su fútbol se resentía. Ahora parece, y digo parece porque no quiero equivocarme, que por su mente ya no pasan las mismas ideas que hace dos años. Ahora quiere ser el jugador que aparentaba que iba a ser.

Ayer, en la segunda ronda de la Copa de la Liga, volvió a ser fundamental para el West Ham. Jugó su primer partido oficial como titular y, como ha sucedido durante la pretemporada, lo supo aprovechar. Tanto quiso demostrar su valía ante el Cheltenham que acabó siendo el jugador del partido. El primer “man of the match”… de muchos. Espero.

Tras una pretemporada asombrosa y muy prometedora en la que no sólo destacó en el juego, sino también de cara a puerta, el jugador de 20 años se enfrentaba ayer a una reválida. Todas las buenas palabras coleccionadas desde que arrancó el West Ham 13/14 podían irse al traste, pero no. Ravel no lo permitió. Es más, incrementó la bondad de dichas palabras. Definitivamente se ha convertido en el mayor proyecto de jugador del equipo. Es la sensación y parece que todo le llega en el momento adecuado.

A pesar de haber vivido mucho y muy deprisa, todavía es muy joven para generar una carrera llena de éxitos y el West Ham puede ser el trampolín perfecto. Pese a que Nolan está, a día de hoy, por delante de él, aunque sólo sea por jerarquía, su presencia en el banquillo durante un partido o su posible elección para el once titular suponen un soplo de aire fresco. De buen aire fresco. Las expectativas son altas, qué duda cabe, pero ha sido él quien ha puesto el listón alto. Espero que no me haga equivocarme. Tengo muchas esperanzas puestas en él y que su carrera no avanzase me dolería. El año de Ravel ha comenzado. No perdáis detalle.


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